Este es el blog personal de Carlos Reyes Álvarez, magíster en Historia por FLACSO y licenciado en Filosofía por la UNMSM. En este espacio publicará textos de diversa índole.
El elemento más antiguo del carnaval cajamarquino es el personaje disfrazado, lo que hoy se conoce como miembro de las patrullas. Este elemento proviene del carnaval colonial, importado de la Europa medieval. Eran estos personajes disfrazados quienes celebraban el carnaval en las calles y desde los barrios, probablemente de origen popular (barrios que en la Colonia eran de “indios” y luego de “mestizos”). De manera anónima, rompían las normas sociales y se desahogaban durante los días previos a la Cuaresma.
Junto a estos grupos populares que salían espontáneamente a las calles (y que entre ellos se enfrentaban a través de férreos combatientes, sobre todo entre los barrios Cumbe Mayo y San Pedro) coexistía el carnaval de las élites: el de los hacendados y comerciantes, quienes celebraban a puerta cerrada, en bailes privados, aunque también disfrazados, al igual que las patrullas. Ambos carnavales (el popular y el de las élites) convivieron sin mezclarse hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando, poco a poco, las jerarquías rígidas entre las clases sociales comenzaron a disolverse.
En la década de 1920, el presidente Leguía implementó el carnaval como una fiesta nacional, bajo el modelo del carnaval italiano. Este modelo fue entonces importado a Cajamarca. Así se organizó un día central: el corso (término italiano), que se convirtió en la columna vertebral de la festividad. Aparecieron la figura de la reina, los carros alegóricos, las comparsas y las bandas musicales que acompañaban los desfiles. Sin embargo, seguía siendo un carnaval organizado por las élites. Probablemente, esta forma de carnaval atravesó una crisis durante algunos años, ligada a los cambios sociales y económicos que experimentaba el Perú.
Mientras en Lima el carnaval fue prohibido en la década de 1950 (debido a su masificación y a los excesos que derivaban en hechos violentos), en Cajamarca ocurrió lo contrario. La intensa migración del campo a la ciudad en esos años trajo consigo tradiciones y costumbres rurales, como la música campesina (con las coplas y el uso de la guitarra de Namora, por ejemplo), la chicha de jora y el chicharrón, que dieron un nuevo impulso al carnaval y generaron una fusión cultural que perdura hasta hoy. En efecto, fue don Guillermo quien tomó estos elementos para crear la música del carnaval.
En ese contexto, la municipalidad asumió un rol más activo, organizando concursos de coplas, comparsas y reinas, que continúan realizándose hasta la actualidad (no se descarta que ello haya estado influido por el gobierno de Velasco, cuyas políticas promovieron la reivindicación cultural). Asimismo, la figura del Ño Carnavalón, aunque provenía desde mucho antes, se consolidó como el día de la pintura.
De esta manera, mientras en Lima se gestaban la música y las fiestas chicha a partir de la migración masiva de las regiones (que a la postre se convertirían en un símbolo identitario del llamado “desborde popular”) en Cajamarca se desarrolló un proceso similar, pero en torno al carnaval. Así, el carnaval se convirtió en un símbolo identitario de la localidad.
En la actualidad, el carnaval ha experimentado nuevas transformaciones. Junto a los grupos musicales tradicionales (con orígenes y estilo rurales) han surgido agrupaciones con instrumentos de banda (tarola, bombo y trompeta), probablemente influenciadas por las bandas escolares y los grupos de rock de la década de 1990. La municipalidad también ha institucionalizado la guerra de globos en fechas previas, una práctica que antes era más espontánea. A ello se suman las fiestas con grupos de salsa y cumbia en la Recoleta.
Hoy, el carnaval se ha masificado y atraviesa problemas similares a los que se vivieron en Lima en su momento (década de 1950), situación que llevó a su prohibición: registra una gran afluencia tanto de ciudadanos cajamarquinos (muchos de ellos migrantes recientes provenientes de zonas cercanas) como de turistas, y se ha convertido en una fiesta sin control. Además, presenta serios problemas de organización.
Imagen: Foto del carnaval de las décadas de 1950 o 1960, cuando aún no se definía como el carnaval actual, sino que conservaba las tradiciones de la primera mitad del siglo XX. El personaje que aparece en lo más alto es “La Sombra”, el mejor combatiente del barrio San Sebastián. Probablemente se trate del señor Segundo Alcalde, aún con vida y con más de 90 años. Lo acompañan, en la parte inferior, los clones, la gitana, el mexicano y otros personajes de las patrullas. A la derecha también se observan personajes de la patrulla del barrio Cumbe Mayo. Plaza de Armas. Fuente: Archivo de Gabriel Barrantes, custodiado por el Archivo Regional. Foto digitalizada por Irma Cabrera.
Fuentes:
• Archivo fotográfico de Barrantes, Gabriel. Archivo Regional de Cajamarca. Digitalizado por Irma Cabrera.
• Busse, Mónica. “De oropeles y abandonos”. 1992.
• Chávez, Karla. Estudio intergeneracional sobre los cambios referidos al carnaval cajamarquino. Tesis de pregrado, UNC, 2019.
• Dioses Ortiz, Estephani. Políticas culturales del gobierno de Velasco Alvarado (1968–1975), tesis de pregrado. Piura: UP.
• Historia del carnaval. Sucedió en el Perú, de TV Perú.
• León, Carlos. "Carnavalito… en mi tierra… ¡lo más bonito!" Cajamarca: MPC, 2015.
• Matos, José. Desborde popular y crisis del Estado. Lima: IEP. 1984.
• Quiroz, Eugenia. La copla cajamarquina: las voces del carnaval. Tesis de pregrado, UNMSM, 1997.
• El antiguo carnaval limeño. Lima: Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).
• Análisis de recortes de periódicos, entrevistas, conversaciones personales, declaraciones, fotografías, vídeos, noticias, publicaciones en redes sociales, entre otros.
Los antepasados caxamarcas de Alfonso Barrantes Lingán
Los Lingán podrían descender de las familias Chuplingón o Ninalingón, linajes caxamarcas originarios de la waranga de Guzmango (actual Contumazá). Alonso Caruatongo Chuplingón fue cacique de la waranga de Chondal (actual San Miguel) en 1540. Su sobrino, Sebastián Ninalingón, ocupó el cargo de cacique principal de las siete warangas caxamarcas a finales de ese siglo.
Alfonso Barrantes Lingán nació en San Miguel de Pallaques en 1930, hijo de Alfonso Barrantes Castañeda y María Peregrina Lingán Celis. Su madre falleció cuando él era niño, por lo que quedó bajo el cuidado de su tía Susana Lingán Celis, a quien siempre llamó “mamá Anita”.
María Peregrina, madre de Frejolito, fue bautizada en la parroquia de San Miguel en 1897 y fue una de las cerca de 16 hijas de José Mercedes Lingán Arce y María Gregoria Celis. José Mercedes, natural de Sayamud, San Miguel, fue comerciante, juez, receptor de correos y maestro de capilla. María Gregoria, originaria de la misma localidad, fue tejedora, oficio que compartió con sus hermanas Beatriz, Asunción y Petronila.
Algunos de los hermanos de María Peregrina fueron María Estilita (la mayor de todos), Octavio (educador y escritor), José Demetrio (notario público en Chongoyape y Guadalupe), David, Carlomagno (quien acogió a Alfonso en su casa en Lima cuando era estudiante), Susana (quien lo educó), Rosario, Alejandro, Darío (mecánico), Augusto, entre otros.
Los padres de María Peregrina, es decir, los abuelos maternos de Frejolito, fueron José Lingán y María Celis. Se casaron en la parroquia de San Miguel en 1876. José Lingán fue bautizado en 1855 y era hijo, a su vez, de Felipe Lingán y Micaela Cueva. Por su parte, María Celis, abuela materna de Frejolito, fue bautizada en 1857 y era hija de Ygnacio Celis y María Cruzado.
Los Lingán, poco a poco, salieron del campo y se establecieron en la ciudad. En consecuencia, sus oficios u ocupaciones fueron pasando de la agricultura y la artesanía a actividades más urbanas o citadinas. Un ejemplo es el caso del tío Octavio de Alfonso, quien fue un escritor y educador reconocido en su tiempo.
Asimismo, fueron mestizos, a pesar de llevar un apellido de origen prehispánico. El mestizaje fue muy fuerte en Cajamarca y, en general, en el norte peruano.
Imagen: Alfonso junto a Susana Lingán, "mamá Anita", y una de sus tías al lado.
Los antepasados españoles o criollos de Alfonso Barrantes Lingán
El lado español o criollo de Frejolito le viene por el apellido Barrantes, mientras que el Lingán, del cual ya hablamos, pertenece a su linaje más indígena, autóctono o prehispánico.
El antepasado más antiguo de Frejolito que encontré fue su trastatarabuelo, Juan Barrantes, español o criollo que habría llegado a Cajamarca a fines del siglo XVIII (época colonial). En aquel entonces, Cajamarca aún tenía bastante riqueza, sobre todo por las minas de Hualgayoc; inserto en ese sistema estaba San Miguel, como abastecedor de productos de toda índole. En efecto, San Miguel era entonces un distrito o localidad dentro de la jurisdicción de Hualgayoc y Hualgayoc, a su vez, del partido o subdelegatura de Chota.
Juan Barrantes, el trastatarabuelo de Frejolito, fue también un destacado político: juró la Constitución Liberal de Cádiz de 1812. Así está registrado en los documentos. Quiere decir, entonces, que este Juan estaba a favor de mayores libertades dentro del sistema de gobierno español.
El hijo de Juan Barrantes fue José Manuel Barrantes, es decir, José fue el tatarabuelo de Frejolito. Él también fue un político importante: fue diputado de la Constituyente de 1822, encargada de elaborar la Primera Constitución del Perú.
Por otro lado, el hijo de José Manuel Barrantes fue Pascual Barrantes, quien llegaría a ser el bisabuelo de Frejolito. Este Pascual Barrantes tuvo un hijo: Tiburcio Barrantes Salazar, quien alcanzó bastante fama en su época, debido a que era un hacendado poderoso, probablemente el mayor —o uno de los mayores— de Llapa. Según Taylor, estuvo involucrado en varias componendas bandoleras a fines del siglo XIX. También Tiburcio fue jefe de la columna de Llapa en la Guerra con Chile en 1882, por lo que participó en aquella batalla que tuvo muchas bajas, pero que terminó siendo victoria de los peruanos. Así, el abuelo de Frejolito fue también un héroe de la Guerra con Chile.
Tiburcio tuvo varias parejas y varios hijos en cada una. En este caso, se comprometió con Aurelia Castañeda Barrantes, la abuela de Frejolito.
Finalmente, Tiburcio Barrantes fue padre de Alfonso Barrantes Castañeda, el padre de Frejolito: abogado, magistrado y miembro de la junta de sanmiguelinos más encumbrados de su tiempo. Fue fundador del primer colegio secundario privado de San Miguel y miembro destacado de la comisión que buscó la creación de un colegio secundario público en San Miguel. Asimismo, integró la comisión que promovió la creación de la provincia de San Miguel en 1964, ya que hasta entonces era un distrito de Hualgayoc, situación que venía desde la Colonia, pero frente a la cual ahora se buscaba mayor autonomía.
Imagen: Alfonso Barrantes Castañeda, el papá de Frejolito. Fuente: https://www.cajamarca-sucesos.com/san_miguel/mitos_cuentos/Alfonso_Barrantes_Angoc.pdf
Imagen: Tiburcio Barrantes Salazar, abuelo de Alfonso. Fuente: Archivo de Socorro Barrantes Zurita.
Mi parentela con Alfonso Barrantes
Mi parentesco con Alfonso Barrantes viene por el lado de mi abuela paterna: Luz Quiroz Goicochea. Ella, mi abuelita, es nieta de Celso Quiroz Barrantes, quien vendría a ser mi tatarabuelo.
Celso era hijo de Andrea Barrantes, y Andrea Barrantes fue hermana de Carmen Barrantes. Carmen es la bisabuela de Frejolito. Ella fue madre de Aurelia Castañeda Barrantes, quien, a su vez, es la abuela de Frejolito y madre de su padre, Alfonso Barrantes Castañeda.
Quiere decir que tanto mi abuelita Luz como Alfonso descendían de dos hermanas que fueron las bisabuelas de cada uno.
Mi abuelita me contó alguna vez, allá por el 2011 o 2012, cuando yo ya estudiaba en San Marcos y regresaba a Cajamarca en mis vacaciones para visitar a mis padres y a ella, que Alfonso la trataba de “prima Luchita”. Con ese dato fue que luego me embarqué en la búsqueda de nuestro parentesco con este exalcalde de Lima.
Imagen: Mi abuelita: Luz Quiroz Goicochea, prima lejana de Alfonso. Fuente: Mi archivo familiar.
Alfonso Barrantes Lingán, “Frejolito”, fue alcalde de Lima en 1983 y candidato a la presidencia en 1985. Logró la gesta de unir a las izquierdas en el Perú.
Fuentes:
Blog “San Miguel de Cajamarca”, de Víctor Hugo Alvítez.
FamilySearch International. FamilySearch — Sitio web de genealogía y registros históricos. Salt Lake City, Utah, EE. UU.: FamilySearch.org, organización sin fines de lucro operada por The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (fundada en 1894). Disponible en: https://www.familysearch.org
Remy Simatovic, María del Pilar. Los curacas de Cajamarca y el sistema colonial (siglo XVI, inicios del XVII). Tesis de Maestría en Historia. Pontificia Universidad Católica del Perú, Escuela de Posgrado, Lima (2011). Disponible en el repositorio digital PUCP: http://hdl.handle.net/20.500.12404/1268
Taylor, Lewis. Gamonales y bandoleros: violencia social y política en Hualgayoc–Cajamarca, 1900-1930. 2. ed. Lima: Lluvia Editores, 2023.
Reportaje y entrevista a Alfonso Barrantes: https://www.youtube.com/watch?v=V62Qim1juCI