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jueves, 9 de abril de 2026

Chirinos: entre la herencia comunal y el sabor del café

 Por Carlos Reyes Álvarez

Historiador por FLACSO, Ecuador.

A la altura de Higuerones, viniendo desde Jaén, emprendimos la subida hacia Chirinos, pueblo de mi amigo Leider, acuarelista del paisaje, quien me guio hasta el lugar amablemente, entre risas y anécdotas que sería preferible no contar. Leider tiene la vitalidad del mismo entorno.

Partimos desde Jaén, zona de influencia de los Bracamoros. Pasamos por varios valles extensos y hermosos, llenos de frutos. Sigo reafirmando la idea de que las civilizaciones más antiguas del Perú han surgido en la Amazonía.

Luego, emprendimos la subida siguiendo el cauce del río Utcumayo, que lo baña todo y lo convierte en verde. Subimos en zigzag, como serpiente, y así llegamos hasta la parte más alta, donde se encuentra Chirinos, después de pasar por muchos pueblos pequeñitos. Yo le comenté a Leider que la zona tiene características de fortaleza militar. Es, entonces, un espacio especial: andino-amazónico (híbrido), con seguridad por encontrarse en la cima (lo que se puede entender por el carácter belicoso de algunos pueblos amazónicos vecinos que existían, como los jíbaros), con pisos ecológicos que le otorgan diversidad productiva. Además, tiene un cielo azul intenso producto del impacto de la luz solar que llega desde el levante, el oriente.



El distrito escondido de Chirinos

Es curioso, porque hay dos entidades unidas por un vínculo político-administrativo, aunque separadas en lo territorial y en la gestión del territorio, algo que sucede en varias partes del país (como en Chincheros). Me refiero al distrito y a la comunidad campesina de Chirinos.

El distrito de Chirinos se creó a partir de la reducción indígena de Chirinos en 1821, en el contexto de la independencia del Perú. Es decir, el distrito es un producto de la reducción indígena.

En ese sentido, la comunidad campesina de Chirinos es mucho más antigua que el distrito. Como comunidad campesina (es decir, como reducción indígena), durante los siglos coloniales XVI, XVII y XVIII formó parte del corregimiento de Jaén. A fines del virreinato, en el siglo XVIII, pasó a depender, aún como reducción indígena, del partido o subdelegatura de Jaén, dentro de la intendencia de Trujillo.

Con la independencia, Jaén pasó a ser provincia del departamento de Trujillo, y es en este contexto que, a partir de la reducción indígena de Chirinos, se creó el distrito de Chirinos. En ese sentido, teniendo en cuenta que los distritos son creaciones republicanas posteriores a la independencia, Chirinos es uno de los distritos más antiguos del Perú. Dicho distrito se separó de Jaén y pasó a formar parte de la provincia de San Ignacio recién en 1965, es decir, hace relativamente poco tiempo.

En efecto, en 1965 gobernaba Fernando Belaúnde Terry. Fue este presidente quien impulsó la creación de la provincia de San Ignacio como un espacio articulador entre la sierra, la ceja de selva y la selva baja, además de consolidarla como una zona estratégica de frontera entre Perú y Ecuador.

Asimismo, promovió la construcción de la carretera Marginal de la Selva, con el objetivo de facilitar la penetración hacia la ceja de selva y la selva de regiones como Amazonas y San Martín. Del mismo modo, durante su gobierno se impulsó la carretera Olmos–Marañón, a fin de facilitar el acceso desde la costa hacia la zona anteriormente mencionada.

Ambas vías hicieron posible un mayor poblamiento de estas áreas por parte de pobladores provenientes de distintas regiones. De esta manera, se avanzó en el propósito de ampliar la frontera agrícola y promover la denominada “colonización de la selva”.

Así fue como Chirinos, en su condición de distrito, empezó a recibir migrantes provenientes de distintas zonas, especialmente de Huancabamba, Piura, durante las décadas de 1940, 1950, 1960 y 1970 (por la carretera Olmos-Marañón). De este modo, la demografía del distrito fue en aumento.

Este crecimiento poblacional se dio de manera paralela al desarrollo del cultivo del café, producto emblemático de la localidad.

¿Quién es más antiguo: Chirinos o San Ignacio?

¿Chirinos es mucho más antiguo que la propia capital y ciudad de San Ignacio? Sí, en gran medida porque se ubica en una zona más cercana a varios espacios estratégicos, como el río Marañón, el río Chinchipe y la antigua ciudad colonial de Jaén, que en el pasado estuvo más próxima a Chirinos de lo que lo está hoy.

Además, es probable que Chirinos haya funcionado como una especie de enclave o punto estratégico (con características defensivas) que pudo congregar a numerosos pobladores frente a un entorno percibido como hostil. A ello se suma la diversidad ecológica de la zona, que también fue aprovechada por sus habitantes.

En cambio, San Ignacio no fue fundada como ciudad colonial, ya que se ubica en una zona más profunda de penetración en la ceja de selva, de más difícil acceso. De haber sido fundada como ciudad, habría tenido el mismo estatus que Jaén, pero no fue así. Tampoco existió en San Ignacio alguna reducción de indios ni se estableció villa alguna.

San Ignacio es una creación del siglo XX, a raíz del establecimiento allí de un grupo de jesuitas enviados con fines de evangelización. Ellos, ya asentados en la zona, fueron los gestores de la creación del distrito y, posteriormente, también impulsaron su conversión en provincia y su consolidación como capital de esta. Desde la década de 1940, además, empezó a recibir migrantes como parte de las políticas de colonización.

Así, una vez creada como provincia, San Ignacio terminó absorbiendo a Chirinos como distrito, haciendo que pasara a depender de ella, cuando anteriormente gozaba de mayor autonomía.


Imagen: vista desde Chirinos hacia el río Chinchipe

La historia colectiva de la comunidad de Chirinos

La comunidad campesina tiene una historia de siglos. Según documentos coloniales que revisé, fue creada en el siglo XVI, bajo las políticas reductivas del virrey Toledo. Estamos hablando de que la comunidad se originó entre los años 1572 y 1574, es decir, tiene cerca de 450 años de existencia.

Fue creada como “reducción de indios”. En ese contexto, el virrey Toledo ordenó que se le asignaran documentos legales como tal, con tierras comunales para el cultivo y la ganadería, así como un cabildo (especie de municipio) con autoridades también indígenas. Asimismo, se le adscribió un santo con fines de evangelización: “San Juan”.

Queremos hacer énfasis en el nombre “Chirinos”, que tiene origen español, pues corresponde a un apellido español y no al nombre de alguna comunidad o etnia de la zona. Esto sugiere que, de forma muy temprana (o en tiempos de la conquista/invasión), un español de apellido Chirinos pudo haberse vinculado a este grupo, apropiándose de él o adscribiéndolo como tributarios o trabajadores. Se trata de una hipótesis, ya que de otro modo resulta difícil explicar el origen del nombre “Chirinos”.

A fines del siglo XVIII (colonia), encontramos a un cacique llamado "Francisco Mishanango", un nombre de origen quechua amazónico. Esto indicaría que el pueblo que habitaba Chirinos era de la Amazonía y que, además, conservaba una lengua propia, al menos durante el periodo colonial.

Por otro lado, el origen colonial o virreinal de esta comunidad no se encuentra en su ubicación actual. La comunidad se asentaba en una zona más baja, en alguna ribera del río del mismo nombre, Chirinos, cerca del río Chinchipe. Sin embargo, debido a las constantes amenazas de los jíbaros, posibles descendientes de los bracamoros, por iniciativa propia o por órdenes estatales, fue trasladada al emplazamiento actual. Esto habría ocurrido en el mismo periodo colonial.

El emplazamiento actual es conocido como “pucará”, situado en la cima de una montaña, en un sector probablemente denominado así por la propia geografía del lugar, ya que el término pucará significa “fortaleza militar”. Sin embargo, esto pudo dar lugar a confusiones, por ello, se eliminó el término pucará y pasó a denominarse simplemente San Juan de Chirinos.

El acecho colonial sobre la comunidad de Chirinos

Esta comunidad, desde tiempos tempranos de la colonia, pudo haber enfrentado una gran amenaza por parte de los hacendados españoles, quienes habrían visto la zona como bastante fértil y productiva para su expansión. Durante la colonia, sobre todo en el siglo XVIII, la zona producía tabaco y cascarilla (o quina, utilizada para combatir la malaria), productos de exportación hacia distintas regiones del virreinato, además de una gran diversidad de otros bienes, lo que pudo haberla hecho muy atractiva para procesos de usurpación.

Los españoles, en el norte peruano, arrasaron e invadieron muchas extensiones de tierras de comunidades, sin que estas tuvieran mayores posibilidades de reclamo debido a su condición vulnerable. De esta manera, la existencia de comunidades en el norte peruano es mínima, a diferencia del sur.

Sin embargo, la comunidad de Chirinos, a pesar de estas dificultades, se ha mantenido como tal. De ahí que conserven, en documentos históricos que revisé, distintos textos donde se señalan sus linderos frente a posibles usurpaciones. Esto muestra que han tenido que enfrentarse en juicios casi de forma permanente a lo largo de los siglos para mantenerse así. La comunidad campesina, entonces, es un caso de resistencia histórica de un colectivo ubicado en la ceja de selva peruana, en un espacio diverso, estratégico militar, andino-amazónico.

Hoy, la comunidad sigue existiendo. Durante la década de 1960, cuando durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry se impulsó la idea de “conquistar el Perú por los peruanos” (es decir, promover la ocupación de la ceja de selva y la selva para ampliar la frontera agrícola), la comunidad campesina tuvo que hacerle frente, ya no a hacendados particulares, sino al propio Estado.

Su condición de distrito, dentro del cual se encuentra la comunidad, facilitó la migración hacia esta zona.

Encontramos también documentos en los cuales se evidencia que se estaban tramitando y solicitando nuevamente la delimitación de fronteras o linderos de la comunidad, en los años 60. Esto indica que fue en respuesta a dicha migración. Esta migración provino de distintas zonas, aunque especialmente de la sierra de Piura, de Huancabamba, cuyos migrantes pudieron haber establecido relaciones tanto cordiales como conflictivas con la comunidad.

Documento colonial que conserva la Comunidad Campesina de Chirinos


El espíritu cafetero de Chirinos

Chirinos hoy cuenta con muchas empresas dedicadas a la producción y venta de café de exportación, un café riquísimo que se ha vuelto bastante famoso debido a sus altos estándares de calidad, fenómeno que se extiende a toda la provincia de San Ignacio y Jaén, en la ceja de selva cajamarquina. Esta política de producción de café llega con el proceso mencionado de colonización de la selva impulsado por Belaúnde en los años 60, y que ha venido evolucionando y modernizándose.

En ese sentido, podríamos decir que Chirinos está conformado por una especie de dualidad: el distrito y la comunidad, que comparten el mismo nombre e interactúan prácticamente en un mismo espacio (con fronteras agrarias, por supuesto), impulsando en conjunto el desarrollo de la zona.

Dicho de otra manera, coexisten dos realidades en Chirinos. Por un lado, están los pobladores de la comunidad, cuyas raíces se remontan a tiempos prehispánicos y a la temprana época colonial, con vínculos en la propia Amazonía y en la zona andina; por otro, aquellos con orígenes más marcadamente andinos, que han llegado desde la sierra de Piura y otras zonas cercanas.




Imagen: Café de la empresa "Finca Churupampa"


Imagen: café de exportación de la cooperativa "La prosperidad de Chirinos"

Fuentes:

-Carrasco Huamán, D. I., & Fernández Alvarado, J. C. (s. f.). Prospecciones arqueológicas en la parte media y alta del valle del Chinchipe, Cajamarca, Perú.

-Comunidad Campesina de Chirinos. (1786–1787). Archivo del pueblo del Pucará de Chirinos (documento de 1786–1787).

-Espinoza, W. (s. f.). Los grupos étnicos en la cuenca del Chuquimayo, siglos XV y XVI.

-Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Facultad de Ciencias Histórico Sociales y Educación. (2017). Historia de San Ignacio [Monografía]. San Ignacio, Cajamarca, Perú

- Morales Cerón, C. E. (s. f.). Comercio y mercado del tabaco en la gobernación de Jaén de Bracamoros en la primera mitad del siglo XVIII. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Facultad de Ciencias Sociales.

- Google. (n.d.). Chirinos, Cajamarca, Perú [Mapa]. Google Earth. https://earth.google.com/


viernes, 6 de marzo de 2026

Breve historia del carnaval cajamarquino

Por Carlos Reyes:

El elemento más antiguo del carnaval cajamarquino es el personaje disfrazado, lo que hoy se conoce como miembro de las patrullas. Este elemento proviene del carnaval colonial, importado de la Europa medieval. Eran estos personajes disfrazados quienes celebraban el carnaval en las calles y desde los barrios, probablemente de origen popular (barrios que en la Colonia eran de “indios” y luego de “mestizos”). De manera anónima, rompían las normas sociales y se desahogaban durante los días previos a la Cuaresma.
Junto a estos grupos populares que salían espontáneamente a las calles (y que entre ellos se enfrentaban a través de férreos combatientes, sobre todo entre los barrios Cumbe Mayo y San Pedro) coexistía el carnaval de las élites: el de los hacendados y comerciantes, quienes celebraban a puerta cerrada, en bailes privados, aunque también disfrazados, al igual que las patrullas. Ambos carnavales (el popular y el de las élites) convivieron sin mezclarse hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando, poco a poco, las jerarquías rígidas entre las clases sociales comenzaron a disolverse.
En la década de 1920, el presidente Leguía implementó el carnaval como una fiesta nacional, bajo el modelo del carnaval italiano. Este modelo fue entonces importado a Cajamarca. Así se organizó un día central: el corso (término italiano), que se convirtió en la columna vertebral de la festividad. Aparecieron la figura de la reina, los carros alegóricos, las comparsas y las bandas musicales que acompañaban los desfiles. Sin embargo, seguía siendo un carnaval organizado por las élites. Probablemente, esta forma de carnaval atravesó una crisis durante algunos años, ligada a los cambios sociales y económicos que experimentaba el Perú.
Mientras en Lima el carnaval fue prohibido en la década de 1950 (debido a su masificación y a los excesos que derivaban en hechos violentos), en Cajamarca ocurrió lo contrario. La intensa migración del campo a la ciudad en esos años trajo consigo tradiciones y costumbres rurales, como la música campesina (con las coplas y el uso de la guitarra de Namora, por ejemplo), la chicha de jora y el chicharrón, que dieron un nuevo impulso al carnaval y generaron una fusión cultural que perdura hasta hoy. En efecto, fue don Guillermo quien tomó estos elementos para crear la música del carnaval.
En ese contexto, la municipalidad asumió un rol más activo, organizando concursos de coplas, comparsas y reinas, que continúan realizándose hasta la actualidad (no se descarta que ello haya estado influido por el gobierno de Velasco, cuyas políticas promovieron la reivindicación cultural). Asimismo, la figura del Ño Carnavalón, aunque provenía desde mucho antes, se consolidó como el día de la pintura.
De esta manera, mientras en Lima se gestaban la música y las fiestas chicha a partir de la migración masiva de las regiones (que a la postre se convertirían en un símbolo identitario del llamado “desborde popular”) en Cajamarca se desarrolló un proceso similar, pero en torno al carnaval. Así, el carnaval se convirtió en un símbolo identitario de la localidad.
En la actualidad, el carnaval ha experimentado nuevas transformaciones. Junto a los grupos musicales tradicionales (con orígenes y estilo rurales) han surgido agrupaciones con instrumentos de banda (tarola, bombo y trompeta), probablemente influenciadas por las bandas escolares y los grupos de rock de la década de 1990. La municipalidad también ha institucionalizado la guerra de globos en fechas previas, una práctica que antes era más espontánea. A ello se suman las fiestas con grupos de salsa y cumbia en la Recoleta.
Hoy, el carnaval se ha masificado y atraviesa problemas similares a los que se vivieron en Lima en su momento (década de 1950), situación que llevó a su prohibición: registra una gran afluencia tanto de ciudadanos cajamarquinos (muchos de ellos migrantes recientes provenientes de zonas cercanas) como de turistas, y se ha convertido en una fiesta sin control. Además, presenta serios problemas de organización.


Imagen: Foto del carnaval de las décadas de 1950 o 1960, cuando aún no se definía como el carnaval actual, sino que conservaba las tradiciones de la primera mitad del siglo XX. El personaje que aparece en lo más alto es “La Sombra”, el mejor combatiente del barrio San Sebastián. Probablemente se trate del señor Segundo Alcalde, aún con vida y con más de 90 años. Lo acompañan, en la parte inferior, los clones, la gitana, el mexicano y otros personajes de las patrullas. A la derecha también se observan personajes de la patrulla del barrio Cumbe Mayo. Plaza de Armas. Fuente: Archivo de Gabriel Barrantes, custodiado por el Archivo Regional. Foto digitalizada por Irma Cabrera.

Fuentes:
• Archivo fotográfico de Barrantes, Gabriel. Archivo Regional de Cajamarca. Digitalizado por Irma Cabrera.
• Busse, Mónica. “De oropeles y abandonos”. 1992.
• Chávez, Karla. Estudio intergeneracional sobre los cambios referidos al carnaval cajamarquino. Tesis de pregrado, UNC, 2019.
• Dioses Ortiz, Estephani. Políticas culturales del gobierno de Velasco Alvarado (1968–1975), tesis de pregrado. Piura: UP.
• Historia del carnaval. Sucedió en el Perú, de TV Perú.
• León, Carlos. "Carnavalito… en mi tierra… ¡lo más bonito!" Cajamarca: MPC, 2015.
• Matos, José. Desborde popular y crisis del Estado. Lima: IEP. 1984.
• Quiroz, Eugenia. La copla cajamarquina: las voces del carnaval. Tesis de pregrado, UNMSM, 1997.
• El antiguo carnaval limeño. Lima: Universidad Católica Sedes Sapientiae (UCSS).
• Análisis de recortes de periódicos, entrevistas, conversaciones personales, declaraciones, fotografías, vídeos, noticias, publicaciones en redes sociales, entre otros.

domingo, 1 de marzo de 2026

Raíces caxamarcas y criollas de Alfonso Barrantes Lingán

 Por Carlos Reyes:

Los antepasados caxamarcas de Alfonso Barrantes Lingán

Los Lingán podrían descender de las familias Chuplingón o Ninalingón, linajes caxamarcas originarios de la waranga de Guzmango (actual Contumazá). Alonso Caruatongo Chuplingón fue cacique de la waranga de Chondal (actual San Miguel) en 1540. Su sobrino, Sebastián Ninalingón, ocupó el cargo de cacique principal de las siete warangas caxamarcas a finales de ese siglo.

Alfonso Barrantes Lingán nació en San Miguel de Pallaques en 1930, hijo de Alfonso Barrantes Castañeda y María Peregrina Lingán Celis. Su madre falleció cuando él era niño, por lo que quedó bajo el cuidado de su tía Susana Lingán Celis, a quien siempre llamó “mamá Anita”.

María Peregrina, madre de Frejolito, fue bautizada en la parroquia de San Miguel en 1897 y fue una de las cerca de 16 hijas de José Mercedes Lingán Arce y María Gregoria Celis. José Mercedes, natural de Sayamud, San Miguel, fue comerciante, juez, receptor de correos y maestro de capilla. María Gregoria, originaria de la misma localidad, fue tejedora, oficio que compartió con sus hermanas Beatriz, Asunción y Petronila.

Algunos de los hermanos de María Peregrina fueron María Estilita (la mayor de todos), Octavio (educador y escritor), José Demetrio (notario público en Chongoyape y Guadalupe), David, Carlomagno (quien acogió a Alfonso en su casa en Lima cuando era estudiante), Susana (quien lo educó), Rosario, Alejandro, Darío (mecánico), Augusto, entre otros.

Los padres de María Peregrina, es decir, los abuelos maternos de Frejolito, fueron José Lingán y María Celis. Se casaron en la parroquia de San Miguel en 1876. José Lingán fue bautizado en 1855 y era hijo, a su vez, de Felipe Lingán y Micaela Cueva. Por su parte, María Celis, abuela materna de Frejolito, fue bautizada en 1857 y era hija de Ygnacio Celis y María Cruzado.

Los Lingán, poco a poco, salieron del campo y se establecieron en la ciudad. En consecuencia, sus oficios u ocupaciones fueron pasando de la agricultura y la artesanía a actividades más urbanas o citadinas. Un ejemplo es el caso del tío Octavio de Alfonso, quien fue un escritor y educador reconocido en su tiempo.

Asimismo, fueron mestizos, a pesar de llevar un apellido de origen prehispánico. El mestizaje fue muy fuerte en Cajamarca y, en general, en el norte peruano.


Imagen: Alfonso junto a Susana Lingán, "mamá Anita", y una de sus tías al lado. 
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=V62Qim1juCI


Los antepasados españoles o criollos de Alfonso Barrantes Lingán

El lado español o criollo de Frejolito le viene por el apellido Barrantes, mientras que el Lingán, del cual ya hablamos, pertenece a su linaje más indígena, autóctono o prehispánico.

El antepasado más antiguo de Frejolito que encontré fue su trastatarabuelo, Juan Barrantes, español o criollo que habría llegado a Cajamarca a fines del siglo XVIII (época colonial). En aquel entonces, Cajamarca aún tenía bastante riqueza, sobre todo por las minas de Hualgayoc; inserto en ese sistema estaba San Miguel, como abastecedor de productos de toda índole. En efecto, San Miguel era entonces un distrito o localidad dentro de la jurisdicción de Hualgayoc y Hualgayoc, a su vez, del partido o subdelegatura de Chota. 

Juan Barrantes, el trastatarabuelo de Frejolito, fue también un destacado político: juró la Constitución Liberal de Cádiz de 1812. Así está registrado en los documentos. Quiere decir, entonces, que este Juan estaba a favor de mayores libertades dentro del sistema de gobierno español.

El hijo de Juan Barrantes fue José Manuel Barrantes, es decir, José fue el tatarabuelo de Frejolito. Él también fue un político importante: fue diputado de la Constituyente de 1822, encargada de elaborar la Primera Constitución del Perú.

Por otro lado, el hijo de José Manuel Barrantes fue Pascual Barrantes, quien llegaría a ser el bisabuelo de Frejolito. Este Pascual Barrantes tuvo un hijo: Tiburcio Barrantes Salazar, quien alcanzó bastante fama en su época, debido a que era un hacendado poderoso, probablemente el mayor —o uno de los mayores— de Llapa. Según Taylor, estuvo involucrado en varias componendas bandoleras a fines del siglo XIX. También Tiburcio fue jefe de la columna de Llapa en la Guerra con Chile en 1882, por lo que participó en aquella batalla que tuvo muchas bajas, pero que terminó siendo victoria de los peruanos. Así, el abuelo de Frejolito fue también un héroe de la Guerra con Chile.

Tiburcio tuvo varias parejas y varios hijos en cada una. En este caso, se comprometió con Aurelia Castañeda Barrantes, la abuela de Frejolito.

Finalmente, Tiburcio Barrantes fue padre de Alfonso Barrantes Castañeda, el padre de Frejolito: abogado, magistrado y miembro de la junta de sanmiguelinos más encumbrados de su tiempo. Fue fundador del primer colegio secundario privado de San Miguel y miembro destacado de la comisión que buscó la creación de un colegio secundario público en San Miguel. Asimismo, integró la comisión que promovió la creación de la provincia de San Miguel en 1964, ya que hasta entonces era un distrito de Hualgayoc, situación que venía desde la Colonia, pero frente a la cual ahora se buscaba mayor autonomía.


Imagen: Alfonso Barrantes Castañeda, el papá de Frejolito.
Fuente: https://www.cajamarca-sucesos.com/san_miguel/mitos_cuentos/Alfonso_Barrantes_Angoc.pdf


Imagen: Tiburcio Barrantes Salazar, abuelo de Alfonso. Fuente: Archivo de Socorro Barrantes Zurita.

Mi parentela con Alfonso Barrantes

Mi parentesco con Alfonso Barrantes viene por el lado de mi abuela paterna: Luz Quiroz Goicochea. Ella, mi abuelita, es nieta de Celso Quiroz Barrantes, quien vendría a ser mi tatarabuelo.

Celso era hijo de Andrea Barrantes, y Andrea Barrantes fue hermana de Carmen Barrantes. Carmen es la bisabuela de Frejolito. Ella fue madre de Aurelia Castañeda Barrantes, quien, a su vez, es la abuela de Frejolito y madre de su padre, Alfonso Barrantes Castañeda.

Quiere decir que tanto mi abuelita Luz como Alfonso descendían de dos hermanas que fueron las bisabuelas de cada uno.

Mi abuelita me contó alguna vez, allá por el 2011 o 2012, cuando yo ya estudiaba en San Marcos y regresaba a Cajamarca en mis vacaciones para visitar a mis padres y a ella, que Alfonso la trataba de “prima Luchita”. Con ese dato fue que luego me embarqué en la búsqueda de nuestro parentesco con este exalcalde de Lima.


Imagen: Mi abuelita: Luz Quiroz Goicochea, prima lejana de Alfonso. Fuente: Mi archivo familiar.



Imagen: Alfonso Barrantes Lingán, "Frejolito".

Fuente: https://picryl.com/media/alfonso-barrantes-lingan-3d6be0


Alfonso Barrantes Lingán, “Frejolito”, fue alcalde de Lima en 1983 y candidato a la presidencia en 1985. Logró la gesta de unir a las izquierdas en el Perú.


Fuentes:

  • Blog “San Miguel de Cajamarca”, de Víctor Hugo Alvítez.

  • FamilySearch International. FamilySearch — Sitio web de genealogía y registros históricos. Salt Lake City, Utah, EE. UU.: FamilySearch.org, organización sin fines de lucro operada por The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (fundada en 1894). Disponible en: https://www.familysearch.org

  • Remy Simatovic, María del Pilar. Los curacas de Cajamarca y el sistema colonial (siglo XVI, inicios del XVII). Tesis de Maestría en Historia. Pontificia Universidad Católica del Perú, Escuela de Posgrado, Lima (2011). Disponible en el repositorio digital PUCP: http://hdl.handle.net/20.500.12404/1268

  • Taylor, Lewis. Gamonales y bandoleros: violencia social y política en Hualgayoc–Cajamarca, 1900-1930. 2. ed. Lima: Lluvia Editores, 2023.

  • Reportaje y entrevista a Alfonso Barrantes: https://www.youtube.com/watch?v=V62Qim1juCI


sábado, 28 de febrero de 2026

De Cajamarca a Jauja: mis antepasados Rojas y Luján

Mateo Nieto Aranda: un sombrerero del Jauja republicano

Mateo Nieto Aranda, mi trastatarabuelo materno, vivió 105 años. Nació en 1830, apenas unos años después de la independencia del Perú, en el barrio de Yauyos, en Jauja, un barrio tradicionalmente tunantero. Fue hijo de Santos Nieto y Manuela Aranda, quienes habrían nacido y vivido a fines del período colonial en el mismo lugar: el centro del Perú, con alta probabilidad de haberse dedicado también a la vida campesina y artesanal.

De profesión, Mateo era sombrerero, un oficio artesanal de gran importancia en la vida rural andina. En aquella época, los sombrereros elaboraban sombreros de paja y fieltro, esenciales para la vestimenta cotidiana de campesinos y comerciantes, pues los protegían del sol intenso del valle del Mantaro y simbolizaban su identidad regional. Además, Mateo se dedicaba también a la agricultura, combinando la producción artesanal con el trabajo del campo, como era común entre los habitantes de Jauja a fines del siglo XIX.

Se casó con Manuela Bravo Hinostroza, diez años menor que él, con quien tuvo varios hijos. Una de ellas fue mi tatarabuela, Julia Nieto Bravo, madre, a su vez, de mi bisabuela Juana Luján Nieto.

Mateo falleció en 1935, en Jauja, a causa de una infección intestinal. Su yerno, Antonio Luján, mi tatarabuelo, fue uno de los encargados de registrar su partida de defunción.



Imagen Referencial. Fuente: https://shorturl.at/fZP3B

Felipe Rojas: de teniente gobernador colonial a patriota sanmiguelino

Felipe Rojas, bisabuelo de mi tatarabuela Úrsula Rojas, fue teniente gobernador de San Miguel de Pallaques (Cajamarca), dentro de la intendencia de Trujillo, durante el virreinato del Perú. Como gobernador español, su función era representar la autoridad del virrey en la localidad, supervisar la recaudación de impuestos, mantener el orden público y administrar justicia en asuntos civiles y administrativos. Era, en esencia, la máxima autoridad local bajo el régimen colonial, encargada de coordinar las actividades de la población y asegurar que las leyes virreinales se cumplieran en su jurisdicción.

A pesar de su posición vinculada al poder colonial, Felipe Rojas se convirtió en un activo patriota durante la lucha por la independencia del Perú. Participó en la primera Junta Electoral de San Miguel, que tuvo la responsabilidad de elegir al primer alcalde local, Agustín Medina, marcando así la transición del gobierno virreinal a las autoridades republicanas. 

Felipe Rojas contrajo matrimonio con Ignacia Barrantes, con quien tuvo siete hijos: Mariano, Gregorio, Andrés, Pedro, Francisco, Joaquín y Damián Rojas Barrantes. Uno de ellos, Pedro, se casó con Úrsula Cavanillas Solís, y juntos fueron padres de Luis Rojas Cavanillas, quien a su vez fue padre de mi tatarabuela Úrsula Rojas. Úrsula, hija también de Ynocenta Becerra, nació en Llapa, San Miguel, en 1881 y vivió hasta los 99 años.

Mi conexión con los Rojas de San Miguel


Pedro Rojas Cavanillas, hermano de mi trastatarabuelo Luis Rojas Cavanillas, fue padre de María Luisa Rojas Barrantes, esposa de don Jacob Novoa. Así, mi tatarabuela Úrsula fue prima hermana de María Luisa.

Francisco Rojas Barrantes, hermano de mi trastatarabuelo Pedro Rojas Barrantes, fue bisabuelo de María Luisa Rojas Barrantes, esposa de don Telmo Quiroz. Por lo tanto, mi tatarabuela Úrsula fue tía de María Luisa.


Imagen referencial. Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Virrey