Por Carlos Reyes:
El libro Nueva Relación de Celendín, donde se cuenta de sus espacios, actores y hechos entre 1565 y 1809, de Jorge Aliaga, fue publicado en 2022 y presentado este año en Lima y Celendín. Se trata de un texto amplio y sustancioso: 606 páginas divididas en nueve capítulos. Es una obra valiosísima, en tanto explora el periodo virreinal celendino a partir de fuentes primarias. Según el autor, es el resultado de más de treinta años de investigación.
No es posible abordar aquí el contenido completo del libro; sin embargo, intentaré ofrecer un resumen significativo.
En la primera parte, Aliaga desentraña el origen del nombre “Celendín”, al tiempo que examina los inicios coloniales del pueblo. Asimismo, analiza la economía local, sus actores sociales y sus representaciones, así como las milicias y el sector eclesiástico.
Sobre el origen del nombre “Celendín”, sostiene que proviene del nombre de una pachaquía (ayllu) reducida en la zona en el siglo XVI: “Chilic”. A partir de transformaciones lingüísticas, el nombre habría evolucionado a “Chilic-dén” y luego a “Chilic-dín”. De allí también que a los celendinos se les conozca como “chilicos”. Con ello, Aliaga responde a una de las interrogantes históricas más persistentes en la localidad.
Por otro lado, señala que Celendín tuvo una primera fundación en 1565 como “pueblo de indios”, bajo el nombre de “San Lucas de Manchepampa de Zelendín”. En ese contexto, la Corona española dispuso que fuese un espacio de residencia exclusivamente indígena, en el marco de la política de separación entre la república de españoles y la república de indios. Sin embargo, pese a la prohibición, el lugar fue poblado por españoles, mestizos y otros grupos, lo que terminó por desestructurarlo como pueblo de indios. A diferencia de lo ocurrido en Caxamarca, parece que no hubo una resistencia local significativa frente a este proceso.
En la segunda mitad del libro, el autor aborda la presencia de portugueses en Celendín, así como el proceso de fundación y elevación a villa. Examina también aspectos sociohistóricos, lingüísticos, tradiciones, cambios y otros hechos socioculturales.
En los últimos años del virreinato emergió en Celendín una nueva élite local, integrada, entre otros, por portugueses. Los apellidos que Aliaga identifica son Pereyra, Díaz, Rodríguez y Silva. No obstante, enfatiza que no existen evidencias que sustenten la idea de que hayan sido “judíos”, desmontando así un mito que ha circulado sin mayor respaldo documental.
Esta élite fue la que fundó en 1802 la villa “Bella Amalia de Zelendín”, con el apoyo del obispo Martínez Compañón. Sin embargo, dicha fundación no se realizó sobre un espacio vacío o sin categoría legal, sino sobre una sociedad étnica y culturalmente diversa —tras casi tres siglos y medio de convivencia interracial— y sobre el ya desestructurado pueblo de indios fundado en 1565.
Finalmente, puede afirmarse que este libro es único en su género. No se ha encontrado otra obra tan extensa, detallada y analítica sobre el periodo virreinal de alguna provincia cajamarquina. Es un texto al que se le podría sacar mucho provecho: manuales escolares, cómics, reseñas, artículos, conferencias, cursos, documentales, entre otros formatos de difusión. Asimismo, su contenido podría incorporarse al currículo escolar —tarea que podría asumir la UGEL—. Hay mucho por hacer en torno a esta obra, como diría el vate Vallejo.
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